Primicias sin manipulación: la honra que santifica el inicio
Quiero enseñar sobre primicias sin manipular, sin presionar y sin jugar con la fe de nadie. Mi intención es hacerlo como maestro, desde una base bíblica sana, con profundidad, pero de forma sencilla. Creo firmemente que en el Reino de Dios la ofrenda no se da por obligación, sino por revelación, amor y gratitud.
Al estudiar Génesis 4, entendemos que la diferencia entre Caín y Abel no estuvo en la cantidad de la ofrenda, sino en la intención del corazón. Abel entregó lo primero y lo mejor, aun cuando no existía una ley que se lo exigiera. Nadie lo obligó. Fue una decisión interna nacida de la honra.
La Biblia nos muestra que existen diferentes tipos de ofrendas, y cada una cumple una función espiritual distinta. No todo puede tratarse de la misma manera. Lo importante es entender que Dios no solo mira lo que damos, sino cómo y por qué lo damos.
Cuando hablo de primicias, me refiero a un principio claro: honrar a Dios con lo primero. Tal como enseña Proverbios 3:9–10, la primicia consagra el inicio, santifica nuestros recursos y reconoce a Dios como prioridad. En este tiempo, donde el dinero representa horas de trabajo y esfuerzo, entregar primicias también es declarar que Dios es el Señor de mi tiempo y de mi vida.
Este mensaje no busca convencer por presión, sino traer luz a la conciencia. Dar primicias no es una transacción, es una expresión de honra. Cuando honro a Dios desde el corazón, ordeno mi año, alineo mis finanzas y camino en una relación sana con Él.
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